Lunes, 26 de marzo de 2007
Descubro en El País que el ilustre Bryce Echenique se dedica a copiar, palabra por palabra, textos de otros dueños. Los plagios son clarísimos, no hay lugar a la duda. Y los afectados son ya seis desde que se descubrió el primero hace una semana
El último escritor pirateado es José María Pérez Álvarez, que colabora en el blog La Cueva de Zaratustra. Esta bitácora ha difundido la noticia con recortes de los originales y los plagios. Un aspirante a premio Nóbel, Premio Planeta 2002 y Premio Nacional de Narrativa del Perú copiando como un adolescente. Muy fuerte.
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Domingo, 30 de julio de 2006

Lo que no cura el alcohol… lo cura los años. Y ahora le sonrío al recuerdo y le doy la bienvenida…
Mi compañero de piso ha traído un sillón nuevo. Es gracioso, no muy cómodo, pero está bastante bien. Sin embargo, para tumbarse le hacen falta unos grandes cojines a los lados. Su novia dijo que por qué no los hacíamos con los filtros del tabaco:
-Lo malo es que sólo valen los que estén sin usar, pero como tu fumas muchos porros…. Pronto los juntaremos.
Y dejé sin querer de escucharla porque el recuerdo me envolvió:
Creo que nunca estuve tan enamorado como en aquel tiempo. Ella quiso hacer un "puff de chustas", como lo llamaba yo. Estaba muy de moda en su facultad. No había hippie que se preciará que no tuviera su propio "puff de chustas".
Y el pánfilo enamorado, filtro tras filtro, porro tras porro, estuviera donde estuviera, guardaba ese corchito tan demandado. Pocas cosas hice en la vida con tanto cariño, con tanta constancia, con tanto placer. Incluso fumaba más y sin remordimientos de conciencia. Por fin fumar valía para algo.
Nunca olvidaré el día que me dejó, ni el tren que de mi la separaba para siempre. En Añicos el Corazón y el futuro… tan borroso. Llevaba como media bolsita del DÍA, una ridiculez para nuestro puff, así que nunca se las di.
Pasó el tiempo, inapelable… y en la barra de algún bar, alguien me vió guardar un filtro en el bolsillo. Como estábamos borrachos pensó que era cosa del alcohol:
-Jajaja. ¿Qué haces? Te has metido el filtro del tabaco en el bolsillo.
Y con la mona elocuente no tardé en resumirle la historia:
-Pero si ya no estás con ella, ¿por qué las sigues guardando?
Menuda preguntita. ¿Por qué cojones las seguía guardando? Y ahora vosotros, lo veis tan claro como yo lo vi… para acordarme de ella.
Al llegar a casa las bajé a la basura. Me hubiera encantado quemarlas con algún que otro recuerdo. Pero en Vallekas, una hoguera atrae a los maderos. ¿Y quién se atreve a contarle a un madero mi tierna historia de los filtros de amor?
Filtrar, filtraron. No quedó nada. Tan sólo el recuerdo.
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Domingo, 30 de julio de 2006

Hoy quisiera creer en las personas. Pensar que el mundo es simple. Banalizar con la vida. Quisiera escuchar a los amigos y apoyar sus conclusiones. Dividir el mundo en buenos y en malos. Matar a los malos y quedarme con los buenos. Que no hiciera falta juez. Que lo llevaran escrito en la frente. Quisiera que a los niños que se mueren de hambre milagrosamente les cayera un mendrugo de pan. Hacer de mi orgullo una bandera y un escudo con mi corazón. Me encantaría fabricar armas que explotaran a quien las dispara. Y armar a la policía con pistolas de juguete. Hoy… que le voy a hacer… tengo uno de esos días… que encerraría a los políticos en un manicomio y a los militares en una prisión.
Sin embargo, mañana… que incansable nos llega cada 24 horas. Ese día tras día. Ese sin vivir. Ese no poder disfrutar ni un instante sin ver al mundo arder por sus cuatro costados. Y cuanto más lo observas menos lo puedes entender. Mañana ya no creo en las personas, ni creo que el mundo es simple. No me atreveré a banalizar con la vida. Escucharé mil veces a los amigos pero no apoyaré sus conclusiones. Les diré que incluso ellos, sensibles a la tragedia, colaboran con la mierda. Menos mal que me seguirá apeteciendo fabricar armas que exploten a quién las dispara. Y que preferiré a la policía con pistolas de juguete. Menos mal que metería a políticos y militares bajo llave en prisión. Menos mal que algo de hoy… me quedará mañana.
Es triste pensar que las únicas personas socialmente solidarias, sensibles y responsables, son las únicas que sufren los males del mundo. Los únicos que no pueden, ni se dejan ser felices. Mientras tanto los que gobiernan, los que matan, los que roban, los que contaminan, los que explotan… esos… Esos no sufren. Esos se levantan cada día enterrados en dinero y se ríen a carcajadas de los que no son como ellos. Los que aprietan el gatillo si intentan amedrentarlos. Los que te explotarán mil veces y seguro que llenan el río de mierda. Los que comerán banquetes al lado del hambriento.
Es triste pensarlo porque ninguno de nosotros lo podemos cambiar. Porque nos sentimos unos don nadie ante tanta barbaridad. Y es más, realmente lo somos. Porque también somos los que no zancadilleamos por un puesto, los que no clavamos navajazos por la espalda. Los que de trepar sólo sabemos subir por los andamios. Si alguna vez, alguno de los nuestros zancadillea, apuñala y se convierte por fin en alguien, ya de nada nos sirve… se ha pasado al otro bando. Y matará, explotará, contaminará y se reirá de ti por seguir en tu nube.
Y yo me pregunto: ¿Cuantos cócteles molotov harán falta para vencer a tanto misil y avión teledirigido?
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Martes, 28 de febrero de 2006
LADRONES
¡¡¡Si buscais ladrones, yo os diré donde están: Ladrones, ladrones, ladroooooooones!!!Por: Picaduras de Alacrán | Día a Día | Comentarios (0) | Referencias (0)
Martes, 24 de enero de 2006
Hoy no escribo yo, escribe Enrique Dans. Ha sufrido una de esas malas pasadas a las que nos acostumbra Air Europa. Ojalá fuera sólo Air Europa. El caso es que la blogosfera quiere demostrar su poder y con motivo de su carta abierta al presidente de Air Europa todos aquellos blogs que hemos sufrido estos problemas le vamos a enlazar.
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Lunes, 23 de enero de 2006

Un maestro oriental que vio cómo un alacrán se estaba ahogando, decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el alacrán lo picó.
Por el tremendo dolor, el maestro lo soltó, y el animal cayó de nuevo al agua. El maestro intentó salvarlo y otra vez el alacrán lo picó.
Alguien que estaba observando se acercó al maestro y le dijo:
-"Perdone profesor, mire que es usted terco! ¿No entiende que cada vez que intente sacarlo del agua le volverá a picar?".
El maestro respondió:
-"La naturaleza del alacrán es picar... pero eso no va a cambiar la mía, que es ayudar".
Se valió entonces de la hoja de un árbol para volver a sacar al bicho del agua y por fin le salvó la vida.
Si en vez de ser un alacrán fuera vuestro jefe, o ese odioso personaje que no os deja de joder, si fuera lo que vulgarmente llamamos "un fillo de puti" os tomaríais tantas molestias en salvarlo???
Vía Webmujeractual.
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Sábado, 07 de enero de 2006
Vía el blog de Paulina Kotesky leo la siguiente historia que tanto me gustó. No se si sera Luís Bassat el publicista:
Había un hombre sentado en la esquina de una calle, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía:
-“Por favor, ayúdame, soy ciego”.
Un creativo de publicidad que iba de camino al trabajo se detuvo frente a él, leyó el letrero y se quedó pensativo. El ejecutivo observó que sólo había unas cuantas monedas en la gorra. Sin pedirle permiso, cogió el cartel, le dio la vuelta, tomó una tiza y escribió otra frase en la parte de detrás. A continuación volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego, y se marchó sin decir una palabra.
Por la tarde, el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna. Su gorra estaba llena de billetes y monedas. El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él quien había cogido su cartel y había garabateado en él. “¿Qué es lo que usted ha escrito o pintado en mi tabla?”, le preguntó con curiosidad el invidente.
El publicista le contestó:
-“Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, aunque expresado con otras palabras”. El publicista sonrió y continuó su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel rezaba:
Yo creo que si quereís saber la frase del publicitario deberíais visitar su blog, no?
blog de Paulina Kotesky
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Jueves, 05 de enero de 2006
Luís Bassat, el coloso de la Publicidad, dice que el cerebro de un yanqui recibe unos 2.000 mensajes publicitarios al día. El nuestro unos mil, pero teniendo en cuenta que escribió este libro en 1993 y que el auge de internet durante estos años ha sido espectacular, es probable que hoy nos acerquemos mucho a esa cifra. Aunque nos tranquiliza afirmando que sólo prestamos atención a 6 de esos 2000. El resto lo obviamos con una exquisita técnica de zapping desde mucho antes de inventarse el mando a distancia.
En ese cálculo se queda Luís Bassat. Él es publicitario y está en otra guerra, pero yo que no lo soy continúo divagando: ¡qué máquina más perfecta la nuestra!... es capaz de esquivar 1994 balas publicitarias de las 2000 que nos disparan cada día. Aún así, 6 proyectiles penetran en nuestro coco cada día. 180 este último mes, sin contar que era Navidad. La friolera de 2160 spots, banners, carteles o cuñas radiofónicas consiguen engañarnos cada año. 2160 productos nos sensibilizaron en el 2005. Es probable que de 2160 marcas distintas.
Conocer estos datos cuesta mucho dinero aunque yo ahora los ofrezca gratis. Podéis estar seguros que si no nos captaran esos 2160 spots anuales, sencillamente no se harían estudios de este clase. Y aquí es donde vuelve Bassat:
Al ser publicitario lo que le interesa es estar entre esos 6 mensajes diarios que nos llaman la atención, que nos captan, que nos han camelao. Y para eso escribe su libro, para enseñar a estar entre esos 6 mejores del año. Me pregunto si al conocer la técnica todos los publicitarios del mundo seguirán siendo 6 los mensajes aceptados por nuestros cerebros. Aunque así sea, habrán tenido que mejorar muchísimo los mensajes y las formas de hacérnoslos llegar. Es como si hubieran ido a clases de tiro. Igual nosotros hemos aprendido a esquivar mejor... pero a ese ritmo no lo creo.
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Miércoles, 21 de diciembre de 2005
Cuando las horas vuelvan a ser horas y los días días. Cuando tan solo quede de ti el más leve recuerdo. Cuando deje de verte sonriendo en cada esquina. Cuando no seas mi vida… entonces vuelve.
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Lunes, 19 de diciembre de 2005
Palabras, palabras y palabras. Tópicos y palabras. Ya se que suena a topicazo, pero es que todo son palabras, palabras y palabras.
¡¡¡Mentiras!!!. Grandes bolas… faroles… mentirijillas... Tu, como siempre, crees que exagero, pero ¿es que acaso no me mientes?
Caminas. Antes despacio y ahora tan aprisa, que sientes vértigo si echas la vista atrás. Y a medida que crece tu pasado, se va haciendo diminuto tu futuro. ¿Dónde está ese botoncito con el que antes podías parar el tiempo? Porque podías hacerlo, pero no querías, y ahora buscas ese botoncito que tan sólo estaba en tu cabeza. En la cabeza de esa niña que ya dejaste de ser.
Resbalas. En cada charco y en cada zanja. Y levantándote del suelo juras que esta vez será la última. Pero el mundo está lleno de zanjas y este barrio… es un gran charco.
Y si un día la suerte te acompaña pareces nacer. Se iluminan tus ojos, tu boca, se ilumina todo tu ser. Sonríes, besas, y ríes. Y los dos… volvemos a creer en el mañana.
Pero mañana. Mañana es tan sólo un adverbio de tiempo. ¿Quieres que esté cerca?, ¿o quieres que esté lejos? Ojalá encontráramos la pausa… Ojálá encontráramos la calma… Ojalá viésemos la luz.
Necesitas reír, lo se. Pero es que acaso yo no lo necesito. Veo cosas divertidas y nada me hace gracia. Hay tan pocas cosas que me puedan alegrar. Tu tienes la llave que enciende mi alegría, pero siempre la tiras al fondo del mar. Una sonrisa tuya siempre me anima y sabes que me quedaría, pero con una condición:
Que me quedaría por un beso
Cada día, por un beso
Cada día por un beso
Por un beso cada día.
Me voy. Con la maleta llena de los besos que nunca me diste. Con los Proyectos en Añicos, con mi guitarra y mi canción. Me retiro a superar el mono del amor. A desintoxicarme de todas tus palabras, de todas tus mentiras. A fabricar un charco, a construir una zanja. Me voy… dejando a una niña buscando un botoncito que nunca conseguirá encontrar. Y resbalando en las baldosas mil veces, la niña se vuelve a levantar.
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Viernes, 16 de diciembre de 2005
Tan solo si me freno y aburrido contemplo las manecillas del reloj, tengo la impresión de que el tiempo va despacio. Clock, clock, tic, tac, tic, tac, clock. Si me activo y hago algo, el tiempo empieza a acelerar. tic-tac-tic-tic-tac-toc. Si me lo estoy pasando bien o algo me tiene muy entretenido el tiempo empieza a volar: fliuf, fliufffff
Podríamos pensar pues, que es mejor estarse quieto. Aburrirse contemplando las agujas del reloj. Pero es en esos tiempos cuando recuerdas lo que fuiste y lo comparas con lo que eres. Cuando la nostalgia te duele y el futuro te aterra. Cuanto más despacio camine en tu cabeza el tiempo, más miedo te da su paso incansable.
Pero si coges carrerilla y eres tu quien acelera. Si te pones metas y comienzas su búsqueda. Si te mantienes todo el día ocupado, no tendrás tiempo ni para pensar en el tiempo. Las horas pasarán volando, tu vida se acortará con gran celeridad, si embargo, estarás andando el camino y no mirando hacia atrás. Estarás caminando y no peguntándote cuanto queda para el final.
Ya lo dice Punset en su nuevo libro: las metas no son importantes, lo importante es buscarlas. Como en el viaje a Itaca lo importante para tu felicidad no es llegar al destino. Lo fundamental es todo eso que aprenderás en el camino.
Corre, acelera, aprieta el acelerador. Persigue constantemente al futuro sin tiempo para pensar en el pasado. Cuando llegues al final creerás que fue muy corta la carrera. ¿Acaso no te pareció corto todo lo bueno que te ocurrió en la vida? Eso quiere decir que tu vida valió la pena.
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Todos los sueños de la adolescencia han reventado en mil añicos. Ahora me distraigo juntándolos como si de un puzzle se tratara. Pero hay tantas piezas que no encajan...
Ver el mundo con los ojos de
Paulina Kotesky
Hacer Música con la
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Saltar a la Vez es posible con
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Ricardo Mella es el
ANARQUISMO
Hablar de Posicionamiento es hablar de
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